El Programa Niños de la Selva,  patrocinado y avalado por nuestro Centro, en cooperación con la Asociación de las Naciones Unidas en Venezuela ANUV,a la que prestamos apoyo internacional, y liderado por el expedicionario Tony Velázquez, esta conformado por médicos, odontólogos, abogados y exploradores que bajan 2 a 3 veces al año a la selva, para proveer de atención en salud, alimentos, ropa, juguetes y útiles escolares a las comunidades indígenas. Asimismo, el Programa se encarga de la construcción de nuevas escuelas y mantenimiento de las mismas para asegurar la educación de nuestros niños venezolanos.
Movidos por un absoluto amor hacia comunidades indígenas aisladas de la debacle del mundo moderno, un grupo de empresarios ha concentrado sus esfuerzos filantrópicos para proveer de medicinas, ropa y juguetes a más de 1000 niños a través del proyecto Niños de la Selva. Bajo la mirada de su líder, el empresario y expedicionario Tony Velásquez y de la empresa Proeco Global Expediciones –organizadora de expediciones por los lugares más recónditos del planeta-, junto con el aval y patrocinio de nuestro Centro y de  la Asociación de las Naciones Unidas en Venezuela (ANUV) , este programa ha sido responsable de dibujar sonrisas en los agradecidos rostros de jóvenes pertenecientes a las etnias Pemón y Yanomami, ubicadas en pequeños pueblos del valle de Kamarata (Kavak, Kamarata, Awaraparu -Kamadak-, Arawatoy, Santa Marta y Uruyen), en la región sur de Venezuela.

Programa Niños de la Selva realiza dos visitas cada año: la primera de ellas, antes del comienzo de clases, cercano al mes de septiembre, en la cual abastecen a los pequeños de útiles escolares, vestimenta e insumos médicos; la segunda ocasión viene acompañada de un preciado regalo de Navidad.

El Programa actualmente cuenta con un grupo de “atletas empresarios”, tal como los denomina Tony Velásquez, integrado por médicos, abogados, especialistas en turismo, ingenieros, un periodista, un representante de la Asociación de Naciones Unidas de Venezuela, un camarógrafo y un fotógrafo; quienes, unidos por una profunda vocación de servicio, recurren a su excelente condición física para enfrentar las largas horas de labor que les toma ayudar a los menos favorecidos en comunidades tan distantes.
Debido a la complicada situación que hoy en día atraviesa nuestro país, y el elevado costo de los viajes a estos destinos tan recónditos, es hace casi imposible continuar ayudando, por lo que hemos decidido construir una gran red de amigos que deseen involucrarse a nuestra causa, colaborando con donativos de cualquier tipo, para así poder mantener en curso esta noble misión y ofrecerle a nuestros niños de la selva (a corto y largo plazo) las condiciones adecuadas para crecer y desarrollarse en su medio ambiente, respetando su cultura y tradición, y así perpetuar el legado milenario, las raíces de nuestra historia.